miércoles, 6 de marzo de 2013

En la niebla: la guerra psicológica



Tras la nominación a la palma de oro en Cannes con My Joy, Sergei Loznitsa volvía al festival, solo que esta vez sí consiguió un premio: el de la crítica.
Basada en la novela de Bykov, En la niebla trata de la vida de Sushenya, un partisano que, tras hacer descarrilar un tren nazi junto a otros tres compañeros, estos son ahorcados mientras que éste es puesto en libertad, lo que hace sospechar a tus compatriotas de que les ha traicionado. Por ello, otros dos partisanos, Burov y Voitik, acuden a buscarlo para 'ajustar cuentas'.
Esta historia principal se va intercalando con flashbacks, introducidos únicamente por un fundido a negro, sobre cada uno de los tres partisanos.

Con un ritmo contemplativo que ya demostró en su anterior obra, ausencia de música, planos largos y continuos planos traseros de los protagonistas muestran las intenciones de Loznitsa de, más que un film bélico, es una reflexión sobre la guerra, sobre la gente que le ha tocado participar en ella y las consecuencias que conlleva. Un drama intimista que trae ecos del cine de Tarkovski, mostrando unos personajes fríos exteriormente pero con interesantes remordimientos en su interior.

Una interesante propuesta, sin sensiblerías y huyendo de dramatismos forzados, es un ejercicio notable que, sin embargo, se acaba estancando en su lentitud. Los flashbacks no muestran gran cosa para la trama principal, solo datos de unos personajes que no cautivan lo que debieran, daba esa excesiva frialdad exterior que les caracteriza. De hecho, de los tres protagonistas, el único que nos es más cercano es Sushenya, y, por tanto, es el único de los flashbacks que tiene algo que contar. Aparte de esto, la historia central se resume en pocas líneas, y se necesita de una voluntad férrea para no sucumbir en el intento.


No estoy en contra de este tipo de cine introspectivo, lo veo estimulante y una gran alternativa al cine de evasión que predomina en las carteleras, pero para ser un ejercicio satisfactorio es necesario tocar el alma del espectador. Y, me temo, En la niebla no se acerca en ningún momento a tal efecto. Si pudiéramos en una línea imaginaria, en un extremo la desmesurada sensiblería y la 'pornografía sentimental', y, en el otro, la rigidez, la carencia total de emociones; la película de Loznitsa estaría rozando el segundo extremo. 'Virtus in medio est' decía Horacio, y es que los extremos nunca son buenos. Tanto el exceso como el defecto son problemas a evitar, pues, sin sentimiento, ¿qué reflexión vas a causar al espectador?

A los amantes de este tipo de cine le recomendaría la película de Sergei, pues pese a mis quejas, cada uno es un mundo y seguro que alguno le ve la emoción necesaria que yo buscaba, pero, desde luego, a todos los demás, que no confundan una película ambientada en la Segunda Guerra Mundial con una película bélica de acción y héroes patrióticos, porque la decepción será mayúscula.

5,5/10

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