jueves, 28 de febrero de 2013

Un asunto real: Carlos, el loco



De la mano de Nikolaj Arcel nos llega la historia de la reina Carolina Matilde y el rey Cristián VIII, famoso periodo histórico de la Dinamarca del siglo XVIII y que aquí en España tenemos la suerte de desconocer. Y digo suerte porque allí en Dinamarca se estudia en las escuelas, hay varios libros con distintas versiones, incluso una ópera y ballet, pero para nosotros es una historia novedosa. Sí, por contra, es cierto que es la primera vez que se hace una película sobre dicho hecho histórico, y que, pese a que las apariencias prometan una historia de época típica donde suele primar el diseño de producción sobre la historia y los personajes, 'Un asunto real' se aleja bastante de esta idea preconcebida.



Si, entre otras cosas, destaca la película que representará a Dinamarca en los Oscars en la categoría de mejor película de habla no inglesa es por un formidable guión del tándem Arcel-Heisterberg (autores de todos los guiones de las películas de Nikolaj y de Los hombres que no amaban a las mujeres de la saga Millennium sueco-danesa). Arcel y Heisterberg no sólo se preocupan de la recreación del Siglo de las Luces, sino también por dar vida a los personajes, dotarlos de personalidad, puesto que el triángulo amoroso entre Carlos VIII, Carolina y el Dr. Struensee en el pilar fundamental que sostiene la película. Cada personaje tiene su atractivo, su historia detrás, y el gran elenco actoral completa el traspaso del papel a la pantalla. Mikkel Boe Bølsgaard debuta en la gran pantalla por todo lo alto, una gran interpretación que bebe de aquel Mozart de Forman pero con el suficiente trasfondo para que no se quede en la mera caricatura. Mikkelsen, como siempre, su sola presencia ya infunde respeto, y Alicia Vikander, la cual debió aprender danés expresamente para la película, destila magnetismo en cada aparición.

Si a este gran logro le sumamos un ritmo ágil, con nervio y tesón constante, se obtiene un drama de época de gran calado, como el que nos presenta Nikolaj Arcel. No hay puntos muertos, la evolución es constante y el interés nunca decae en los 137 minutos que dura la película, cosa nada sencilla en una película de época. Además, como en este tipos de producciones, no se descuida en absoluto el apartado técnico, donde la fotografía deslumbrante (sobre todo de exteriores) de Rasmus Videbæk (director de fotografía habitual de Arcel) y la banda sonora de Cyrille Aufort y del reputado Gabriel Yared en muchos casos forman un cuadro inseparable, hacen que el placer de su visionado no sea solo intelectual, sino también sensitivo.


Para un servidor, que le suelen dar bastante pereza los dramas de época, es una suerte encontrarse obras de la inteligencia y solvencia que muestra Arcel, donde no se limita a recrear una postal de un determinado periodo histórico, sino que revive a los personajes basándose en las cartas y escritos reales que hay escritas entre Carolina y el Dr. Struensee, mostrando el lado humano de la realeza, evitando maniqueísmos ni posicionamientos, pero con el suficiente dramatismo ficcional para que no se convierta en un documental histórico.

Ojalá las clases de historia fueran siempre tan amenas como Un asunto real, quizás así podríamos tenerlas en cuenta en el futuro y no olvidarnos de ellas a las primeras de cambio. 

7,5/10 

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